Gastronomía

Nos vamos de Furanchos

Furancho Pazo da Reboraina

Nos vamos de Furanchos pero… y qué es un Furancho?

es un pequeño rincón de la geografía propia de la Galicidad en el que se dan cita los mejores elementos de esta tierra: buena comida, buen vino, buen precio, naturaleza y gente amable.

Esencialmente son casas particulares con algún área habilitada ya sea un bajo, un garaje o un galpón en el eido (espacio indefinido pero que toda casa de campo tiene) para que los visitantes puedan degustar excedentes del vino propio de la casa, acompañándolo de viandas caseras a la altura de la calidad del vino.

  • el vino en cunca servido en jarra, pero nunca en botella, cosechado por la propia familia que regenta el furancho y se sirve directamente del barril.
  • las tortillas (con cebolla?) siempre con huevos de casa.
  • la empanada hecha con cientos de rellenos, amor y mucha harina por los propios dueños y si es de millo y elemento mar, mucho mejor.
  • Carne «ao caldeiro” una especie de carne de ternera cocida aderezada con aceite y pimentón.
  • zorza o raxo, el lomo de cerdo picado con ajo, perejil, algo de vino, pimentón (para la zorza), sal, o bien siguiendo con el cerdo una deliciosa oreja cocida…
  • Churrasco de cerdo para que sea un furancho auténtico.
  • Sardinas o jurelos a la brasa o en caso de los segundos en un rico escabeche.
  • Pimientos de Padrón, cada vez más adaptados a todos los paladares.
  • chorizo, quesos…
  • o tu propia comida. Si, has leído bien, te llevas tu comida y pagas la bebida.

Ese el el verdadero secreto de los furanchos: ofrecer comida casera con productos propios del Km0 más cercano que se puede imaginar, como la que hacían las abuelas. Es producto y ambiente.

Furanchos o «Loureiros»

Normalmente se llamaba loureiro a aquellas casas particulares en las cuales se vendía el excedente de vino de la cosecha a amigos y vecinos que iban a probarlo llevando sus propios alimentos para acompañar la bebida. Estas casas se identificaban por una rama de laurel en la entrada, de ahí su nombre (“loureiro” en gallego significa “laurel”).

Lo normal es que estas casas tengan habilitado el patio o el garaje para que los visitantes puedan sentarse a comer y beber. “Habilitado” significa que el perro anda suelto por alli o atado, según tenga el día, y hay algunas mesas con unas cuantas sillas de distinto color y material

En algunos casos, incluso una sala de la propia vivienda en la planta baja puede servir como comedor para los clientes. Ésto siempre llama la atención a los recien iniciados y suele producir escenas pintorescas. Por ejemplo: devorar una tortilla como una rueda de carro al lado de la ropa tendida…

Sin embargo en un furancho, a diferencia de un loureiro,podrían proporcionar algún tipo de comida fría al servir el vino a modo de tapa. Sin embargo, hoy en día, la línea que separaba a ambos tipos de locales no existe en la práctica y pueden considerarse ambos exactamente lo mismo.

En la actualidad

En los último años, los furanchos han ido adquiriendo cierta fama, (relativamente, pues no son muy conocidos fuera de nuestras fronteras, e incluso en la Galicia más interior, no es costumbre hallarlos) y en algunos casos, del garaje se ha pasado al cobertizo y de aquí a un patio y un anexo dedicado única y exclusivamente a la labor furancheira, amueblado con una barra y mesas para los clientes.

Regulación propia

Al ser un negocio popular, los furanchos se mantenían en una alegalidad que producía roces con la hostelería clásica, que les acusaba de ser bares o restaurantes encubiertos que no pagaban los mismos impuestos que ellos.

“Tener viñas propias, que estén registradas y que se haga una declaración de la uva y el mosto que se recogen en cada cosecha. Después hay que presentar varios documentos como una memoria de los alimentos en venta en el Concello correspondiente. Éste da una placa con un número de actividad y el furancheiro pone la rama de laurel en la puerta. Ese es el auténtico furancho, con la placa identificativa y la licencia a la vista” explica José Luis Videira, furancheiro y ex presidente de la Federación Provincial de Furanchos de Pontevedra.

¿Cuándo abren?

Un furancho puede estar abierto un máximo de 3 meses durante la temporada, que empieza el 1 de diciembre y acaba el 30 de junio. Este año por causa del COVID se adaptarán a una nueva normativa en el plazo ya que pueden pedir licencia de apertura hasta el 31 de Julio, o con una pequeña ampliación de un plazo que se encuentra en debate hasta finales de Octubre.

“En la práctica muchos estamos abiertos mes y medio o dos meses, porque se nos acaba el vino”, apunta José Luis. “Nos movemos en cuotas de unos 1000 o 1000 y pico litros. Hay grandes cosecheros por el Salnés que tienen mayor producción, e igual les compensa convertirse en restaurantes, pero como máximo hablamos de una producción de 2000 litros”.

¿En qué zonas están?

No hay furanchos en toda Galicia, aunque su fama está haciendo que se abran en sitios en los que no había tradición, como Lugo o zonas del interior. Principalmente se encuentran por Betanzos con su famosísima tortilla y la Provincia de Pontevedra, en zonas como O Salnés en la zona de la ría de Arousa, famosa la zona de Redondela o de los más enxebres en O Morrazo. Son especialmente famosas por la abundancia y calidad de sus furanchos las zonas de Cobas, en Meaño, o Bembrive en Vigo.

Realmente se desconocen cuántos furanchos hay en Galicia, por mucho registro que traten de instaurar. En la zona de las Rías Baixas, sin contar con los de Vigo y Meis, había unos 300 en la Federación de Furanchos. Al tener que estar registrados todos en su Ayuntamiento, podría hacerse la cuenta llamando uno a uno, pero no existe una lista oficial. Además hay que tener en cuenta que, aunque mantengan la apariencia de furancho en lo superficial, algunos son ya bares auténticos o tabernas rurales que abren de forma habitual y ofrecen más cosas que vino y las cinco tapas correspondientes, porque debido a la afluencia de público les compensó cambiar de licencia.

Los furanchos fueron los primeros puntos afterwork ya que a veces simplemente quedas después del trabajo con tus compañeros, se te une la familia más tarde, o paras al venir de la playa para cenar barato y no cocinar en casa. Total: vas a cenar igual de rico.

Es una experiencia en si misma y de vez en cuando es el lugar ideal para disfrutar de una foliada, una fiesta llena de Galicidad, compañerismo, música con instrumentos populares (aunque se supone que no se puede,…) Te invitamos a que vayas por las carreteras secundarias buscando ramas de laurel, no te preocupes sabrás reconocer de lo que hablamos tan pronto lo veas por primera vez.

Nos cuentas tu experiencia con los furanchos, cómo te fue, qué pediste…en el correo electrónico [email protected]

Fuente: defuranchos

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